xdxd
Trataré de ser lo más breve posible, amigos míos. Hace 8 meses comencé esta aventura con Alberto. Esta aventura denominada, “somos novios, omg, I can’t believe it”. Básicamente es la 01:39 a.m. y encontré varios ss que le tomé en su momento a nuestras conversaciones. Conocí a Alberto aquí mero, cuando me dijo que debíamos juntarnos a tocar guitarra, una promesa que nunca de cumplió (but still there’s time). Dejamos de conversar hasta que reanudamos nuestras pláticas cuando descubrimos que éramos compas’ de la misma escuela y tantito peor de la misma carrera, sólo que él ya había egresado y yo pues, ahí ando.
Aún recuerdo que mis padres sucumbieron en pánico al saber que saldría con un chavo que conocí en Internet. No sé qué piensen ahora que el mismo sujeto, se sienta con ellos a comer de vez en cuando los sábados. La primera vez que vi la carita preciosa de mi novio fue en la escuela, cuando me lanzó la bomba de que estaba tan convencido de que yo era la mera mera dueña de su corazón, aún con muchas preguntas sin respuesta él quería que yo fuera su novia. Claro, lo dudé. Luego me besó. Y de repente, nació una electricidad increíble, no es mentira que cuando conoces a la persona indicada, algo simplemente termina de encajar. Y ahí estaba. Comiéndome a besos con Alberto en uno de los jardines de la escuela.
No voy a mentirles, no ha sido tan fácil. Aunque esta historia si tiene de repente ese tinte de película romántica de Netflix, para nada ha resultado sencillo. Y es precisamente eso lo que más aprecio en nuestra relación, pues siento constantemente que cumplir una meta de la relación, no es cumplir y ya, es lograrlo y seguir mejorando. Me ha tomado tiempo, aún no aprendo a correr, pero ya camino, a mi propio ritmo, pero Alberto ha estado conmigo en todos y cada uno de los pasos que he dado. A veces me sacude por los hombros, a veces sólo me abraza muy fuerte. Pero siempre, siempre ha ido a mi lado, procurando que yo no sufra tanto en el proceso de crecimiento, o amortiguando mis caídas.
Soy genuinamente feliz desde que lo conocí. Me siento con la misma vitalidad que un niño de seis años que acaba de comer azúcar. Y claro, no siempre me he sentido bien, pero aún cuando me flaquean las piernas, me siento a salvo, me siento segura. No estoy segura de si seré capaz de regresarle tanto a Alberto, de todo y tanto lo que me ha dado. Pero estoy comprometida a darle sin duda alguna lo mejor de mí todos y cada uno de los días que estemos juntos. Estoy comprometida a intentarlo siempre, a hacerlo funcionar siempre.
Que no tenemos nada seguro, por qué nada está escrito en piedra en esta vida. Pero lo juro, lo juro. Estoy completa y devotamente, entregada a él, a mí y a esta relación que es sin duda una de mis más grandes motivaciones para seguir cosechando éxitos y logrando metas, y dar pasos más firmes y correr más rápido.
Les diré, únicamente, que uno sabe que tiene a la persona indicada, cuando no teme entregar todo y mostrarse como realmente es. Cuando uno ya no piensa en el pasado, ni se preocupa por el futuro (y más bien, se ocupa). Cuando bajo la ola de bronca, luchan y sobreviven contigo. Cuando te sientes en un refugio en lugar de un campo de batalla. Ahí es. Con esa persona es.
Fin de la historia.













